Ponemos a precalentar el horno a 180ºC y preparamos la bandeja de cupcakes con 7 u 8 cápsulas de papel.
Trituramos las galletas, y las mezclamos muy bien con las tres cucharadas de nutella. Repartimos esta mezcla entre las cápsulas, y la compactamos bien con ayuda de una cucharilla.
En un bol, ponemos el queso, el azúcar, la ralladura de limón, y los huevos. Mezclamos muy bien, a velocidad baja, e intentando no meterle mucho aire.
Repartimos la mezcla entre las cápsulas, llenándolas todo lo posible.
Horneamos durante veinte minutos, abrimos un poquito la puerta del horno, y dejamos que se enfríen dentro. Una vez frías, las sacamos de la bandeja de los cupcakes y llevamos las tartitas, al frigorífico, mejor hasta el día siguiente.
La nutella que hay por encima, no es untada, son cachitos. Para poder hacerlos, tenemos que congelar la crema. En papel de horno, extendemos una capa, más o menos fina (el grosor que nos guste), y lo llevamos al congelador. Cuando vayamos a adornar los bocaditos, la sacamos y la rompemos en trocitos.
Adornamos como más nos guste.