En una cazuela pequeña pon suficiente aceite para cubrir los pequeños buñuelos. Pon a calentar a fuego medio.
Mezcla en un bol la harina, la levadura, la sal y el azúcar.
En un bol más grande, pon el yogur griego y añade la anterior mezcla (harina, levadura, sal y azúcar). Mezcla muy bien con una espátula de silicona.
Te tiene que quedar una masa espesa pero uniforme.
Pon la masa en una manga pastelera sin boquilla, y corta la punta como a un cm del final.
Cuando el aceite esté caliente, como a unos 180ºC puedes empezar a freírlos.
Aprieta la manga pastelera y corta la masa con unas tijeras, como 1 cm o 1.5 cm más o menos. Todo depende de lo grandes que quieras que sean.
Dales vuelta con una espátula hasta que se dore toda la superficie. Sácalos y ponlos sobre papel absorbente. Haz lo mismo hasta acabar con toda la masa.
Una vez que hayas acabado con la masa, ponlos en un recipiente con cuatro cucharadas de azúcar y muévelos para que el azúcar se pegue a la superficie.
Sírvelos.