Empezamos por derretir el azúcar en las claras al baño maría. Ponemos en un bol (que puede ser él de la batidora) el azúcar junto a las claras, y este (el bol), encima de una cazuela al fuego con agua. El bol no debe tocar el agua, y el agua no debe estar hirviendo. Mezclamos con unas varillas manuales mientras se van deshaciendo.Para comprobar que ya se ha deshecho el azúcar, cogemos un poco de clara entre las yemas, si está suave sin grumitos, está lista la preparación. Ponemos a batir la mezcla, a velocidad media y a los cinco minutos aumentaremos a velocidad máxima hasta que monten.
Si vamos a añadir el cremor tártaro o el limón, lo haremos cuando empecemos a batir. La esencia se la añadimos al final.
Cuando tengamos un merengue bien duro, esto se ve al sacar la batidora del merengue. Si los picos se quedan en su sitio, rígidos y no se ladean, son picos duros. Ese es el punto.
Mientras esté montándose el merengue, ponemos a precalentar el horno, a 90ºC. Preparamos las bandejas poniendo papel de horno en el fondo.
Una vez que tenemos nuestro merengue bien montado, preparamos la manga pastelera. Ponemos la boquilla (6B de wilton), y pintamos las rallas con ayuda de un pincel, con nuestros colores preferidos, desde la boquilla hasta mitad de la manga.
Rellenamos la manga con el merengue, y hacemos las formas que más nos gusten. Ponemos los sprinkles (adornos) y llevamos las bandejas al horno.
Horneamos unos 90 minutos estas formas, si queremos algo más pequeño será menos tiempo.
A los 90 minutos, abrimos el horno y miramos si el merengue se despega del papel con facilidad. Si se despegan fácilmente, o casi se despegan del todo, apagamos el horno y dejamos que se enfríen dentro. Si vemos que no se despegan nada, horneamos quince minutos más, y volvemos a mirar.
Es importante que enfríen en el horno.
Una vez que los saquemos del horno, los embolsaremos si son para regalo o los meteremos en un recipiente hermético para su conservación.