Lo primero y muy importante, es preparar los botes donde vas a conservar la mermelada. Una vez que los tengas esterilizados y secos, puedes ponerte con la mermelada. 4 botes normales de mermelada son suficientes para esta receta.
Parte en trozos pequeños la sandía, que debe estar sin cáscara y sin semillas. Y pesa kilo y medio. Pon en una cazuela a fuego medio.
Añade el azúcar y el zumo de limón, y sube el fuego (si es necesario) para que hierva.
Remueve de vez en cuando, y controla que se vaya cociendo la sandía. De vez en cuando, pincha con un tenedor uno de los trozos para saber si se va ablandando.
Cuando notes que están blandos, baja el fuego al mínimo, y tritura la sandía con la batidora. Pero no la tritures del todo, deja algunos trocitos para que tenga más consistencia.
Añade la ralladura de limón. Remueve y deja que cueza cinco minutos.
Agrega la pectina, y deja que hierva siete minutos más o menos, pero que no pasen de 10 minutos.
Apaga el fuego, y rellena los botes que tienes preparados. Una vez que los cierres (en caliente) ponlos boca abajo para que al enfriarse forme el vacío.