Pon a calentar en una cazuela la leche.
Mientras la leche se calienta, exprime los dos limones y cuela el zumo resultante.
Una vez que ha calentado la leche sin que llegue a hervir, retira del calor y añade el zumo de limón. Remueve con una cuchara y deja reposar 20 o 30 minutos.
Pon un bol grande que recoja el suero, y encima un colador muy fino o un colador con una gasa por encima, para que quede la parte sólida.
Deja que escurra unas dos horas y pasa la cuajada (parte sólida) a un recipiente para poder batirlo con unas varillas o al procesador de alimentos si lo quieres más suave.
Guárdalo en un recipiente hermético y llévalo al frigorífico hasta el día siguiente. Unas horas en reposo hará que coja cuerpo y se vuelva más sólido.
Guarda el suero de leche (el líquido) también herméticamente en el frigorífico.
Después de reposar unas horas, ya tienes el queso crema listo para usarse.