Desmenuza la levadura y la mézclala con la harina.
En un bol, pon la leche templada con el azúcar, y ve añadiendo la harina poco a poco, mezclando con tus dedos, hasta obtener una bola.
Llena un bol un poco grande con agua templada, y mete la bola de masa. Cuando la bola flote, estará lista para ser usada.
Saca la bola, y sécala de forma suave con un poco de papel de cocina. Reserva.
En un bol grande, pon la harina con la levadura desmenuzada (recuerda no tamizar la harina). Haz un hueco en el centro y añade, los huevos, la sal, el azúcar, y añade el agua de azahar al gusto, dos cucharadas está bien. También añade la masa madre que tienes reservada, rompiéndola en varios trozos.
Y añade la mitad de la leche que está aromatizada, colándola.
Mezcla todos los ingredientes, y empieza a amasar, hasta que sea mas o menos compacto. Notas, si la masa necesita más leche, (depende mucho de la marca de la harina). Se nota en la sequedad de la masa, y tienes que ir añadiendo poca cantidad a la vez.
Cuando se compacte la masa, la pasas a la encimera y amasa un poco más. Añade la mantequilla fría a la masa, en trocitos mejor. Y amasa y amasa.
Y vamos a ver como la masa empieza como a romperse, y la mantequilla a salir por todas partes… … es lo que debe pasar ? … y seguimos amasando…
Es posible que debas amasar unos diez minutos, hasta que forme la masa lisa y unida. No te preocupes, toda esa mantequilla que se escapaba antes, se quedará integrada y la encimera completamente limpia.
Haz una bola con la masa, y la pones en el bol que has utilizado antes (por ejemplo), engrasado previamente con un poquito de aceite. Tápalo con un paño, y lo pones en un lugar templado (como el horno, como he explicado antes), y fuera de corrientes.
Debes esperar a que casi triplique su tamaño. Puede tardar de hora y media a tres horas.