Trituramos las galletas hasta volverlas polvo, añadimos la mantequilla derretida y la vainilla, y mezclamos muy bien.
Distribuimos la mezcla de galletas por los bordes y la base del molde, intentando que sea una capa uniforme, y muy bien prensada. El molde utilizado es uno rectangular de 34cm x 11cm. Llevamos el molde al frigorífico mientras preparamos la mezcla de queso y lima.
Rallamos las dos limas, y las exprimimos. En un recipiente pequeño, ponemos tres cucharadas de lima y la gelatina, reservamos.
En un bol grande, ponemos el queso y lo batimos, que quede una crema suave, añadimos el azúcar, la ralladura de lima y la nata, batimos muy muy bien, la nata se empezará a montar. Cuando notéis que la nata empieza a montarse, remueves muy bien la gelatina que tienes apartada con el zumo de lima y se la añades a la mezcla de queso.
Bate, bate y bate hasta que vuelva a montar la nata. Una vez que vemos que se ha montado, que vemos cómo quedan marcados los surcos, dejamos de batir, ya tenemos preparada la mezcla.
Rellena el molde que tenemos preparado en el frigorífico, hasta arriba, y alisando la superficie.
Refrigeramos un mínimo de cuatro horas, antes de desmoldar la tarta y rallar un poco de lima por encima para adornarla.